LA LEYENDA DEL DIENTE DE LEON
Navegando navegando, he encontrado ésta leyenda mitológica vasca que habla del diente de león, no la conocía y me ha encantado la moraleja. Echad un vistazo, mola !!
Cuentan las amatxos que hace
muchos años en Euskal Herria, tantos que no se sabe cuántos, había
un joven muy rico cuyos padres querían casarlo por conveniencia con
una mujer de otra familia muy pudiente.
Pero Taxo, así se llamaba, estaba enamorado de una niña de piel dorada, llamada Tara, que era una panadera de su casa. Cuando sus padres se enteraron, pusieron el grito en el cielo, y le prohibieron a Taxo salir, mientras que despedían a su amada en medio de la nieve, para que muriese.
Desde la abertura de su torre, Taxo escuchó a la mujer que, aterida por el frío le gritaba: “Nunca moriré, estaré siempre donde tu vayas” el joven se arrojó de la almena del castillo, prefirió morir a perder a su amada.
Amalur, que todo lo ve, al notar semejante amor, los convirtió en flor, una flor que aparece aun donde no queda espacio de tierra, con que haya una pequeña abertura allí puede salir, y sacar sus florecillas amarillas, también sus semillas llevadas por el viento.
Estas tienen unos pellillos que las hacen llegar muy lejos. Los txikis le llaman “panaderos”, en honor al oficio de la buena mujer.
El nombre científico de esta planta es Taraxacum (por la niña Tara) y sirve para curar infinidad de cosas, como

Pero Taxo, así se llamaba, estaba enamorado de una niña de piel dorada, llamada Tara, que era una panadera de su casa. Cuando sus padres se enteraron, pusieron el grito en el cielo, y le prohibieron a Taxo salir, mientras que despedían a su amada en medio de la nieve, para que muriese.
Desde la abertura de su torre, Taxo escuchó a la mujer que, aterida por el frío le gritaba: “Nunca moriré, estaré siempre donde tu vayas” el joven se arrojó de la almena del castillo, prefirió morir a perder a su amada.
Amalur, que todo lo ve, al notar semejante amor, los convirtió en flor, una flor que aparece aun donde no queda espacio de tierra, con que haya una pequeña abertura allí puede salir, y sacar sus florecillas amarillas, también sus semillas llevadas por el viento.
Estas tienen unos pellillos que las hacen llegar muy lejos. Los txikis le llaman “panaderos”, en honor al oficio de la buena mujer.
El nombre científico de esta planta es Taraxacum (por la niña Tara) y sirve para curar infinidad de cosas, como
antiespasmódico, uso en
problemas menstruales, biliares, hepáticos.
Lo importante es que sepamos que el diente de león, está en esta tierra, para demostrarnos que el amor crece aun donde hay muy poca tierra, y puede florecer casi sin cuidado alguno. Cada vez que veas una de sus florecillas recuerda que el amor todo lo puede, mas allá de todo y de todos.
Lo importante es que sepamos que el diente de león, está en esta tierra, para demostrarnos que el amor crece aun donde hay muy poca tierra, y puede florecer casi sin cuidado alguno. Cada vez que veas una de sus florecillas recuerda que el amor todo lo puede, mas allá de todo y de todos.
Éste fin de semana ha estado precioso
en cuanto al tiempo se refiere. Un sol primaveral y tempranero que ha
conseguido que todos salgamos a la calle y que los planes al aire
libre se multipliquen.
Nos pusimos manos a la obra y el sábado
disfrutamos de una merienda al aire libre, en el parque ataviados con
bicicleta y patinete… sólo quedaba disfrutar del día. Al tomar un
descanso nos dio por observar el parque, habían crecido un montón
de flores en pocos días y estaba precioso. Lleno de margaritas y de
“abuelitos” La verdad es que no sé por qué se llaman así a
éste tipo de flores … Se trata de las flores del diente de león.
Es curioso que el diente de león hasta
hace bien poco ha tenido fama de mala hierba y de crecer en lugares
poco cuidados. A mi, me recuerda tanto a mi niñez, que me encanta
verlos. Nos divertimos buscando “abuelitos” para después soplar
y ver cómo sus semillas se iban volando, y eso hicimos también el
sábado.
Personalmente un campo lleno de
“abuelitos” y lleno de margaritas me parece un espectáculo que
merece la pena contemplar. Además dicen que si pides un deseo y
soplas al “abuelito” y se van volando todas las semillas, el
deseo se cumple, así que por si acaso mejor probar no??
Además soplar las semillas de un
diente de león hace que las semillas vuelen y lleguen a más
lugares, de ésta forma nos aseguramos que la flor sobrevive porque
allá donde caigan las semillas, una nueva flor nacerá.
El domingo se despertó también
soleado y alegre. Ha sido Domingo de Ramos y los peques y yo
continuamos con la tradición familiar. Fuimos a la misa de familias
y nos juntamos con los compis de catequesis. Un ramo bendecido para
casa, una colaboración voluntaria para las inundaciones de Perú,
jugar en los columpios y un merecido vermut con pintxo en la
terracita del bar.
En resumen, ha sido un fin de semana de
disfrute y tradición.
Hermoso! Pido permiso para compartirlo! 🙌🏼🌼🌱💗
ResponderEliminarPuedes compartir la leyenda, es preciosa y poco conocida. Gracias por comentar
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